viernes, 1 de julio de 2011

Leyenda (sub)urbana

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Cuenta la leyenda que todas las noches recién terminada la comida, con la familia entera aún reunida en la mesa, en esos silencios que mágicamente se producen, escuchaban sus pasos acercarse.
La Tía Antonia hacía su entrada triunfal, arremangada hasta por arriba de los codos, sólo para pegar codazos a quien se interpusiera en su camino, se hacía dueña y señora de los platos, ollas y sartenes que la familia acababa de ensuciar, dejando todo limpio y reluciente cual publicidad de detergente.
Terminada su tarea, aprovechaba otro silencio para retirarse a su hogar.
Algunos dicen que antes de acostarse tomaba un té al que nunca dejaba enfriar y lo acompañaba de algún chocolate con almendras, otros dicen que las almendras se las ponía al helado de sambayón. Quizás ninguna, quizás las dos.

Rara es la vida, las leyendas y las sensaciones que hacen que si bien yo no conocía a la Tía Antonia la extrañe cada noche un poquito más.

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martes, 28 de junio de 2011

Lo In

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Tus ojos combinan con tu "suerte", me dijo Nani esta mañana mientras me escaneaba.
"Y tus botas también".

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martes, 29 de marzo de 2011

CBC

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Yo: Tengo un poco de miedo
Nani: ¿De hacer las cosas mal?


No podría haber sido tan sincera conmigo misma.
Ayer empecé la facultad.

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lunes, 28 de febrero de 2011

PRIMER GRADO

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Hoy Nani empezó primer grado y entendí por qué había llorado tanto cuando terminó el jardín.
Etapas que terminan, otras que comienzan, ser el más grande, ser el más chico y volver a empezar.

Los nervios nos encontraron ayer en la cocina de la casa de mi mamá, nos abrazamos y nos pusimos a llorar, acción que repetí al oír "Libertad, libertad, libertad".

Nani empezó primer grado en una escuela a la que me hubiera gustado ir.
Sin uniforme, con puertas directas al recreo y una murga hecha, muy bien hecha, por sus propios maestros y su maestro, si maestrO, que era el que tocaba los platillos, nos recibió con purpurina en la cara y así nos dio la bienvenida a lo que creo, espero y deseo, sean los años más felices de mi hijo.


Hoy Nani empezó PRIMER GRADO, y obvio, fuimos de la mano.

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jueves, 20 de enero de 2011

Raindrops on roses

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Playa con olas que barrenar. Helado de chocolate y dulce de leche. Canciones. Fiestas de cumpleaños. Globos de colores. Sándwiches de miga. Tom y Jerry. Abuelos. Cuentos antes de dormir. Dailan Kifki. Los Cerezos. Barriletes. La plaza de los títeres. La sonrisa de Elena. Un viaje en auto con Papá. Woody y Buzz. Un paseo de la mano de mamá. Chapotear en los charcos. Zambullirse en una pileta. Viajar en avión. Visitar por primera vez un lugar. Jugar a la mancha saltada. Bañarse con espuma. Reencontrarse con amigos. Baldes de pochoclos. Luces de colores. Hamaca Paraguaya. Las flores del patio. Canastos de juguetes. Familia. Tilcara. Sorpresas. Un concierto de Rock. Volver a casa. Soñar cosas lindas.



Desde hace algunos días Nani tiene pesadillas y creemos que si antes de dormir enumeramos sus cosas preferidas las noches pueden ser mejores.


Anoche funcionó.

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lunes, 10 de enero de 2011

Noventa veranos





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Nació hace noventa años en Rosario, hija de “La Yeya y del Yeyo”. Años después se convirtió en hermana de Emilia. Algunos dicen que fue Dios el que quiso que sea por poco tiempo, yo siempre creí que la culpa era de un atracón de maní y agua helada.
Cuando le preguntan cómo se llama ella sin titubear contesta “Porota”, como si el Esther Emma no existieran. “Era tan chiquita que me decían Porotita” me dijo una vez, y mirando frente a mí a toda una Señora Abuela Porota, debo confesar que me costó creerle.
Cuenta que tenía el pelo largo y rubio y si cierro los ojos un instante la puedo ver cepillándolo frente a un espejo con el mismo cuidado con el que cepilló tantas veces el mío, quizás igual de largo que el suyo, pero nunca tan rubio.
La leyenda cuenta que se enamoró de mi abuelo por su presencia y su traje blanco, que fue en un baile, con cabezazo incluido. Tiempo después escuchó a su suegra hablando de ella con una de sus cuñadas, “escoba nueva barre bien” dijo y le regaló un desafío. Siempre barrió bien.
Tuvieron dos hijas en Rosario y luego se mudaron a Lanús, donde tuvieron dos hijos más, mellizos ellos, y uno de ellos mi papá, el único varón del matrimonio Torres-Torres.
Siempre intenté imaginar esos días en los que no había ni pañales descartables ni microondas, días en los que mi abuelo viajaba mucho, que mi tía Norma era tan buena y obediente que era capaz de quedarse por horas en el mismo lugar si le decían que no se moviera de ahí, que mi tía Alicia era tan rebelde como compañera de sus hermanos, que mi tía Mary soplaba las velas el mismo día que mi papá y a mi papá usando “los cortos”. Días en que en la mesa había tantos para comer como platos personalizados, y a ella como mamá de todos, mamá de nenes, de adolescentes y de incipientes adultos, no preguntando mucho, respetando otro tanto, confiando supongo y llevándole milanesas a mi papá a la calle 24 de Noviembre allá por los setenta.
Ana la convirtió en abuela, después llegaron Mariana y Leandro y cuarta yo que no sólo fui su nieta, sino también su vecina y su invitada de honor a desayunar té con leche en la mesada de su cocina todas las mañanas de cada fin de semana, después llegaron Eugenia, Juan Pablo, María Laura y por último La Chiqui. Ocho en total, dos por cada uno de sus hijos.
Aunque quisiera no podría hablar por mis primos, cada uno tiene su cuento, su historia, su abuela, ni siquiera por sus siete bisnietos, aunque uno sea mi hijo.
La mía es esta que cuento, con la historia que la trajo hasta acá y con mi mirada aunque no tenga sus ojos.
La que me regaló en cada cumpleaños una enorme torta de frutillas con crema y una bolsa de caramelos de coco y leche, la que después que se murió mi abuelo, se quedaba en casa hasta que sentía que sus plantas la reclamaban, no para regarlas sino para charlarles, la que cocina rico, la del pollo con nuez, el arroz con pollo, las milanesas, las albóndigas, los estofados.
Mi abuela me contaba cuentos y fue la mejor alumna de la salita verde, rosa, azul, del jardín en el que mi hermana era maestra cuando tenía tres, cuatro, cinco años, poniendo obedientemente las manitos atrás y no pudiendo tocar las galletitas hasta  no escuchar “Ya podemos empezar”.
Mi abuela volvió a quedarse en su casa cuando volvió mi papá, estando cerca de mi tía Alicia, enseñándome con el tiempo y con ejemplos que su casa no son cuatro paredes, sino donde están sus hijos. No entendiendo muchas cosas, esperando otras, reencontrándose con mi tía Mary y volviendo a esperar.
Me enseñó también que el cariño no se mendiga, que una buena comida hace bien al alma, que se puede cebar mate aunque no se tome, que las servilletas de tela son mejor que las de papel y que hay heridas que sólo se curan con un “sana, sana colita de rana”.
Mi abuela es como quiero que sean las abuelas de mi hijo con él, como quisiera ser yo, como la que a todos los que le hablo de ella quisieran tener.
Mi abuela me dice cosas lindas, me reclama con razón mis dedos mochos, se puso triste cuando estuve triste y se alegra de mis alegrías.
Soy mucho de lo que ella me enseñó, soy una privilegiada porque una persona como ella está en mi vida, me llena de orgullo ser su nieta y no podría definirme sin nombrarla.

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miércoles, 5 de enero de 2011

Espejito, espejito

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Paso por el baño y veo a Nani hablándole al espejo pero apenas escucho.
Entonces le pregunto qué estaba diciendo y se niega a responder.

-¿Por qué nací así? –me pregunta ante mi innata insistencia.
-¿Así cómo? –pregunto convencida de que mejor no pudo haber salido.
-Así, ¿por qué no me hiciste rockero? –dijo serio y compungido.
-Rockero se hace, no se nace –le dije tratando de contener la carcajada.

Su desilusión frente al espejo terminó ante la promesa de ir a aprender “a tocar” en cuando empiecen las clases.


De todas maneras siempre supe que el día que nació él, estaba naciendo una estrella.

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

2010

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Necesito que vuelvan a fluir las palabras para poder transcribir lo delicioso que fue este año.

Mientras tanto  sigo soboreando su gusto agridulce.

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Polaroid de un día ordinario

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Una foto por día, quizás dos.

http://www.flickr.com/photos/cuadrille/

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lunes, 8 de noviembre de 2010

Murió Massera

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1 x 30.000 = Siguen siendo 30.000

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sábado, 6 de noviembre de 2010

Inocencia casi interrumpida

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-Este auto te lo regalo Pipi, ¿no? -le pregunté a Nani mientras ordenábamos su cuarto.
-¡No! ¡Este me lo trajo Papá Noel!


Dos horas después, mientras mirábamos Expreso Polar...

-Me parece que no creo en Papá Noel -dijo Nani dudando.
-Ajá, y ¿entonces quién creés que te hace los regalos de Navidad? -pregunté.
-¡Los Duendes!

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Realidad

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En la tele hablaban de "La Realidad Virtual" vs. "La Realidad".
El locutor impostaba una voz tenebrosa al hablar de "La realiadad virtual" y Nani me preguntó el por qué.
Entonces sin querer queriendo, como se enseñan los valores, me metí en el terreno de lo subjetivo vs. lo objetivo.
Tomé en mis manos a Woody, su muñeco favorito desde que tiene muñecos favoritos y lo puse de cara a mí y de espaldas a él.
Le dije que yo, desde mi lugar, podía decir que Woody es un vaquero que le sonríe a la gente y que él desde el suyo seguramente diría que Woody es un vaquero que le da la espalda a la gente y ninguno de los dos iba a estar mintiendo, sino viendo una parte de la realidad.
Sin moverse de su lugar, serio y seguro dijo "Ahora puedo ver la espalda de Woody, pero yo sé que está sonriendo".

Y así es como con cinco años puede ver más allá de lo que ve, entendiendo que hay una sola realidad, se mire por dónde se mire.


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martes, 2 de noviembre de 2010

Real envido

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En los últimos días cumplí treinta y dos años y festejé por lo lindo que fueron los treinta y uno y por el comienzo de los y dos. Nani comienza a despedirse del jardín con proyectos que me llevan a revisar como era mi letra en primer grado y la cara de susto que tenía el primer día de clases, Emma ya superó el peso de su primo al nacer y los cachetes se le hacen cada día más Torres, el "Chiquitín" está mejor y todos estamos más grandes, Andy le sigue poniendo luces de colores a mi vida, el Censo 2010 dice que soy la jefa de un hogar donde vivimos tres y Néstor murió, llenando mi cabeza de inquietudes y de lágrimas, los ojos de mi mamá.

La vida pasa aunque no la escriba, Nani está más para filmarlo que para transcribirlo y encontrarme con otros pies debajo de las sábanas todas las noches es una sensación hermosa difícil de explicar.

Todo está bien, todo está lindo, tan lindo como ese ideal de felicidad que tanto deseé.

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miércoles, 6 de octubre de 2010

Credenciales

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He notado, observándome detalladamente, que cada vez que hablo con alguien que no me conoce, tardo menos de cinco minutos en decir que soy mamá.

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viernes, 10 de septiembre de 2010

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Hoy tengo ganas de creer que después de esto hay algo.

Hoy quiero creer que mi mamá y mi tía van a tener una nueva oportunidad de conocerse, y quizás yo también.

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martes, 31 de agosto de 2010

Bautismo

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Ayer vino Uri, un amigo de Nani, a jugar a casa.
A partir de ayer también me llamo "Mamadenacho"

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jueves, 19 de agosto de 2010

Libreta de ahorro

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Dicen que se obtienen descuentos interesantes presentando una libreta universitaria: obras de teatro, cine, museos, etc.

Como no tengo, y la tarjeta de Club La Nación me resultó una engaña pichanga, el año que viene empiezo a estudiar.



Freud, agarrate.

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lunes, 9 de agosto de 2010

Amor infinito

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Cuando nació mi hermana le llevaba como 5 años de ventaja de jugar a la mamá.
Puedo decir casi con seguridad que fui la primera en ponerle una muñeca en sus brazos para enseñarle a jugar.

El sábado a la madrugada nació Emma, cinco años y medio después que Nani, y entre puntos, suero y silencio prescripto, sentía en la mirada de mi hermana que la historia se repetía pero esta vez con una muñeca de verdad.

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miércoles, 21 de julio de 2010

5 y medio

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Ya no agada el vaso con las dos manos, con una es suficiente, casi sin importad el tamaño. Calza 33, usa dopa talle 8, canta de pincipio a fin "Don" de Midanda y se baña solo. Se contagia cuanto piojo ande dando vueltas pod la vida, o la sala o la plaza. Cuenta, todo el tiempo cuenta, y yo le degalo los veinte, teinta, cuadenta, que le faltan pada seguid. Suma con dedos, suma sin dedos, piensa, y cuando se cansa de pensad empieza a saltad, espedando quizás que las despuestas le caigan del cuedpo.
Está empezando a leed. Deconoce su nombe y lo esquibe, y esquibe casi todo lo que se popone. Con ayuda la palabra completa y sin ayuda, las pincipales letas.
Tiene amigos a los que quiede, cuida y cada tanto les pega. Vio Toy Stody 3 dos veces en el cine y cuando volvió empezó a guardad juguetes en una bolsa “Pada cuando me vaya a la univedsidad”.
Quece de a un centímeto pod mes, y ya duedme toda la noche, sin la necesidad de tener que cuidadme.
Está atento, hace peguntas pada las que yo todavía no tengo la despuesta, a veces miente y me enojo más conmigo pod eso, que con él, descubiendo que no siempe se enseña con el ejemplo.

En lo que va del año tuvo que aprender a compartir a su mamá, a su papá, a sus tías y a sus abuelos, y pese a que dicen que este tipo de situaciones provocan un retroceso en los niños, todo este párrafo está mal porque mi hijo, grande y perseverante, solo, o sólo con nuestra ayuda, dice la RR, fuerte y segura.
Y ahora su nombre y apellido es claro y está completo.

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domingo, 20 de junio de 2010

Un brazo, una pierna

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Llegué de trabajar el viernes y Nani se despertó muy angustiado de la siesta. Le pregunté si había soñado algo feo y no supo que contestarme.
Se quejaba como un bebé, con un gemido de dolor.
Nada le dolía, o todo. No sabía decirme qué. Le pregunté si estaba angustiado y contestó que si. Le pregunté por qué y me contó una pelea con un amigo del jardín, el reto de su maestro, otro amigo que se descompuso en la pileta y algo de una bufanda y un arquero. Nada era demasiado para tanta angustia.
Le toqué ahí, en el huequito de los sentimientos, donde se unen las costillas y le pregunté si era ahí dónde dolía, y el llanto salió profundo, sincero y desgarrador.
La angustia lo acompañó toda la noche y yo dormí con los dos.
Durante todo el sábado las sonrisas fueron contadas y no hubo tema del que no habláramos tratando de descubrir el origen y con eso la cura.
No hubo caso.

Entonces me acordé de un día, un cumpleaños creo que de mi hermana, en el que yo estaba en la cama con fiebre, con una de "mis fiebres", llorando por no poder sentirme mejor, y se acercó mi papá con lágrimas en los ojos y ese nudo en la garganta que le impide hablar con claridad y me dijo "Daría un brazo o una pierna para que te sientas bien".

Y así, igual que mi papá, es como me sentí.

Ahora me voy a comer con él, y Nani con su papá y sólo espero que todo esté bien.


Feliz día Papi, y gracias por siempre enseñarme a ser mejor persona y mejor mamá.

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